El Gobierno de Aragón, mediante el Decreto 151/2017, de 3 de octubre, declara bien de interés cultural, en la categoría de conjunto de interés cultural, figura de sitio histórico, las sepulturas de los capitanes Fermín Galán Rodríguez y Ángel García Hernández del Cementerio de Huesca.
El decreto aprobado señala que las sepulturas están "vinculadas a dos personajes que han pasado a la historia como los artífices de la sublevación republicana de Jaca del 12 de diciembre de 1930, la cual supuso un impulso decisivo para el advenimiento de la Segunda República Española en abril de 1931, hechos de notable relevancia en nuestra historia reciente”.
La sepultura de Fermín Galán se encuentra en la parte del antiguo cementerio civil, junto a la tapia oeste. Los restos de Ángel García Hernández fueron inhumados en el nicho n.º 107 del pabellón C. Ambos enterramientos pueden visitarse en los horarios de apertura del cementerio municipal que está situado en la antigua carretera de Zaragoza, a la salida de Huesca.
Galán y García Hernández, fueron los protagonistas de la sublevación republicana de Jaca de 12 de diciembre de 1930. Dirigieron un pronunciamiento militar contra la monarquía de Alfonso XIII durante la «Dictablanda» del general Dámaso Berenguer. Su gesto revolucionario les costó la vida dos días después, tras haber sido sometidos a consejo de guerra en Huesca, donde serían fusilados.
El 12 de Diciembre de 1930, viernes, se proclama la República desde los balcones del Ayuntamiento de Jaca y se nombra la primera Alcaldía republicana como símbolo de su carácter estrictamente civil. Galán y García Hernández salen hacia Huesca al frente de varias columnas militares.
Al día siguiente, las columnas republicanas, que se habían reagrupado en Ayerbe, son detenidas en las Coronas de Cillas. Los capitanes Galán y García Hernández son juzgados en un consejo de guerra celebrado el domingo, son condenados a muerte, y ese mismo 14 de diciembre, solo dos días después del levantamiento, son fusilados en el polvorín de Fornillos (Huesca).
Las tumbas de los dos capitanes, así como el Cementerio de Huesca, se convirtieron entre 1931 y 1936 en un lugar homenaje, en particular el 14 de abril, en conmemoración de la proclamación de la Segunda República. Durante la dictadura franquista quedaron abandonadas a su suerte pero siempre hubo personas anónimas que las cuidaban y mantenían.
Hoy son bienes de interés cultural y, por consiguiente, están protegidas.
